El Placer de No Tener Prisa

El Placer de No Tener Prisa

Vivimos con la sensación de que siempre hay algo más que hacer. Un mensaje que contestar. Una tarea pendiente. Algo que organizar. Algo que mejorar. Y, sin darnos cuenta, descansar empieza a sentirse como algo que tenemos que ganarnos.

Pero no todo momento tiene que ser productivo. A veces, hacer una pausa es exactamente lo que necesitamos.

Baja el ritmo, aunque sea un poco

No necesitas una tarde entera libre para sentir un poco de calma.

Puede ser preparar un café y tomarlo sin mirar el móvil. Incluso algo tan sencillo como tener una taza bonita que te guste usar cada mañana puede convertir ese momento en un pequeño ritual.

Leer unas páginas antes de dormir también puede ser una forma sencilla de cambiar de ritmo. Deja un libro en tu mesita para que sea fácil elegirlo cuando tengas unos minutos libres.

O simplemente salir a caminar sin escuchar nada. Pequeños momentos en los que no tienes que llegar a ningún sitio.

Crea pequeños rituales

Los rituales no tienen que ser complicados.

Una taza que te gusta. Una vela al final del día. Una ducha tranquila. Tu libro favorito en la mesita de noche.

Una vela con un aroma que te guste puede convertirse en una pequeña señal de que el día está terminando y es momento de bajar el ritmo.

También puedes crear un pequeño rincón para estos momentos: una lámpara de luz cálida, una manta y un lugar donde dejar tu libro o journal.

Son pequeñas señales que le dicen a tu mente que es momento de parar.

Deja el móvil un poco más lejos

No hace falta desaparecer del mundo. Simplemente prueba a crear pequeños momentos sin pantalla.

Los primeros minutos de la mañana. Mientras desayunas. Durante tu café de la tarde. Antes de dormir.

Si te cuesta dejar el móvil cerca, puedes probar a utilizar un despertador independiente y dejar el teléfono fuera de la mesita de noche.

Puede sorprenderte cuánto espacio aparece cuando dejas de llenar cada momento con algo que mirar.

Haz algo que no tenga que servir para nada

Lee porque te apetece.

Pinta.

Cocina algo.

Escucha música.

Pasea.

Cuida de tus plantas.

No todo tiene que mejorar tu productividad, tu cuerpo o tu futuro.

Algunas cosas pueden existir simplemente porque te hacen sentir bien.

Si escribir te ayuda a despejar la cabeza, tener un journal sencillo y un buen bolígrafo a mano puede hacer que sea mucho más fácil convertirlo en un pequeño ritual.

Quizá la calma no sea tener una vida sin ruido.
Quizá sea aprender a encontrar pequeños momentos de silencio dentro de ella.

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